AMOR  -CARIDAD

Dios es amor (1 Juan 4:8 y 16). Ésta es la única definición que nos da la Biblia de Dios. San Agustín dice: Cristiano: Hazte amor, y te habrás hecho Dios, porque Dios es amor, y el que se hace amor se hace Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor... Dios es amor, y el que vive en amor permanece en Dios y Dios en él (1 Juan 4:8 y 16).Si digo que tengo fe, o que amo a Dios, o que soy muy bueno porque leo la Biblia, pero no amo al hermano, me estoy engañando a mí mismo, soy un mentiroso, así nos dice la biblia: Si alguno dijere: Amo a Dios, pero aborrece a su hermano, miente. Pues el que no ama a su hermano a quien ve, no es posible que ame a Dios a quien no ve (1 Juan 4:20).Caridad y Amor es amor a Dios y amor al prójimo, el primero y segundo mandamientos de Dios,  que son semejantes!, dice Jesús (Mateo 22:34-40, Marcos 12:13-34).Jesús y San Pablo nos resumen toda la Biblia en muy pocas palabras. Jesús en el centro del Sermón de la Montaña nos dice: Cuanto quisiereis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos, porque ésta es la Ley y los Profetas (Mateo 7:12). La Ley y los Profetas es prácticamente toda la Biblia, así es que si amas a tu prójimo estás cumpliendo todo el espíritu de la Biblia, aunque nunca la hayas leído.Si no amas a tu prójimo estás fallando contra toda la Biblia, aunque te la sepas de memoria, porque el ser cristiano no se trata de saber de Cristo, sino de ser otro Cristo, con el gozo y el amor de Jesús en nuestro corazón. El diablo sabe de Cristo pero no puede ser otro Cristo, y porque sabe que no es, por eso es que es diablo.El cristiano que sabe de Cristo y no es otro Cristo, es peor que un pagano que nunca oyó hablar de la Biblia, se parece, más bien, al diablo. San Pablo nos hace el mismo resumen de la Biblia en sólo ocho palabras: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, porque toda la Ley se resume en sólo este precepto (Gálatas 5:14).La fe, la Biblia, la catequesis, son dones que Dios nos regala para que nos conduzcan al amor, lo mismo que nuestra mente y nuestras manos y nuestro corazón, son dones que Dios nos regala, para que los usemos para amar, no para odiar o para nuestro egoísmo. Jesús nos redimió en la cruz de nuestros pecados, nos justificó, para que amemos, pero al justificarnos, no nos quita la libertad, tú y yo podemos seguir usando nuestra boca y nuestro corazón para odiar, en vez de usarlos para amar, y nuestros conocimientos de la Biblia para conseguir nuestro honor, en vez de el honor de Dios.Podemos usar nuestra fe para nuestra gloria, para hacer nuestra capillita, en vez de usarla para la honra de Dios, en su única Iglesia, y por eso Jesús nos dice: Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en nombre tuyo arrojamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Yo entonces les diré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de iniquidad (Mateo 7:27).