| LA TRIPLE SEÑAL DE SER CRISTIANO La Biblia nos da la "señal" por la cual conoceremos que somos cristianos, por la que conocerán los demás si somos cristianos, y por la que Dios mismo conocerá si hemos sido cristianos. 1. En qué conocerán los demás si somos cristianos: En esto conocerán que sois mis discípulos, en que os amáis los unos a los otros. Si un ángel viniera a la tierra buscando los cristianos, no buscaría quiénes andan con la Biblia debajo del brazo, o clamando que tienen fe, sino que buscaría a los que aman. ¡Esos sí son cristianos! Aunque no sepan leer. Si tú quieres saber si uno es buen cristiano, fíjate a ver si ama... si no ama, no es buen cristiano, aunque se sepa toda la Biblia de memoria, se parece más bien al diablo, que se la sabe entera. 2. En qué conoceremos nosotros si somos cristianos: Sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte (1 Juan 3:14). Si hablando lenguas de hombres y de ángeles no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Y si teniendo el don de profecía, y conociendo todos los misterios de la ciencia, y tanta fe que trasladase montañas, si no tengo caridad, no soy nada (1 Cirintios 13:1-2). 3. En qué conocerá Dios si hemos sido buenos cristianos: ¡También en el amor y sólo en el amor! En lo que hicimos con sus dones, con la fe y la Biblia que nos dio, en lo que hicimos con nuestra boca y manos y corazón, con nuestra persona redimida gratuitamente por Cristo. No en los dones, ni en las gracias que nos regaló, sino en los frutos, en lo que hicimos con esas gracias... porque el amor es la única medida de la fe!. Así nos lo explica en el Juicio Final, después de exponer la parábola de los talentos: Dirá el Rey a los que están a su derecha: Venid, benditos de mi padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed y me disties de beber; peregriné y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis; preso, y vinisteis a verme; enfermo, y me visitasteis. Y le responderán los justos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos peregrino y te acogimos, desnudo y te vestimos? Y el Rey les dirá: En verdad os digo que cuantas veces hicisteis eso a uno de mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis (Mateo 25:31:46). Léalo usted completo, porque a continuación les dirá a los malos exactamente lo mismo, sólo que en sentido inverso, y los llamará ¡malditos!, y los mandará al infierno. No porque no tuvieron fe, o porque no leyeran la Biblia, sino porque no amaron. La Biblia y la fe, y nuestras propias manos son regalos maravillosos que Dios no da, para que los usemos para amar, para darnos a Dios en los hermanos, para glorificar al Señor y no a nosotros mismos. Si los usamos bien, si amamos al hermano, en ello Dios conocerá que fuimos buenos cristianos. |