| NADIE PUEDE AMAR... SÓLO EN DIOS Todo hombre y mujer en el mundo quiere amar. Pero, desde Adán, todos nos amamos a nosotros mismos, y eso es "egoísmo", exactamente lo contrario del "amor". Pero si Dios está en mi corazón, entonces voy a amar de verdad, y no yo sino Dios que vive en mí. Te voy a repetir lo de San Agustín, pero a mi modo: Dios es amor... hazte Dios, y te harás amor... lleva a Jesús en tu corazón, y te harás amor... y la esencia de ser Cristiano es que Cristo viva en mí (Gálatas 2:20)... que Cristo viva en mí por la gracia y yo en El, en su Iglesia (Juan 15:1-7, 1Cor.12, Rom.12, Efe.4). Todos los hombres y mujeres somos esencialmente egoístas. No podemos amar, queremos que nos den, no dar. Queremos que nos comprendan, no comprender. Dios sí puede amar. Y si Jesús está en nuestro corazón, entonces sí que podremos amar, no yo sino Cristo que vive en mí. Y mis manos van a ir a dar pan al hambriento, más no yo, sino Jesús que está en mí. Y mi boca va a tratar de enseñar al que no sabe, más no yo, sino Cristo que está en mí. ¡Esta es la esencia del cristianismo! Ser portadores de Cristo, que podamos gritar con San Pablo: Yo vivo, pero no yo, es Cristo quien vive en mí (Gálatas 2:20). Y aquí es donde entra la fe y la Biblia. Sin la fe en Jesús, no puede Jesús vivir en mi corazón. Tengo que tener fe en Jesús, creer que es Dios, mi Redentor, mi Salvador, aceptarlo como mi único Señor, vivir sólo por él, con él, y para él. Hacer lo que él me manda, porque es mi Señor, y lo que me manda no es para su bien, para ser él más feliz, porque él lo tiene todo. Lo que me manda es porque es lo que más a mí me conviene, lo que me va a hacer feliz. ¡Y aquí viene la Biblia! Ella es la palabra de Dios, que me va a ayudar a conocer la verdad, y a vivirla, porque la Palabra de Dios es "viva y eficaz" (Hebreos 4:12). ¡Y aquí viene el Bautismo! Porque si no nacemos de nuevo, no podremos entrar en el reino de los cielos, como nos repite Jesús tres veces en Juan 3. ¡Y aquí viene la Eucaristía! Tenemos que comer el pan nuestro de cada día. Nuestro "pan de vida" es Jesús, como nos dice Él mismo tres veces en Juan 6:35, 48 y 51... Y el pan que nos da es su carne y su sangre, como nos repite siete veces en Juan 6:48-58, en el capítulo más impresionante de la Biblia, en el Sermón del Pan de Vida. ¡Y aquí viene la Única Iglesia que fundó Cristo! Donde sus ministros tienen "poder" de perdonar pecados, porque Jesús les dio ese poder después de resucitar en Juan 20:23. Mi querido hermano, si en tu iglesia los ministros no tienen el "poder" de perdonar pecados, es que no es la única iglesia que fundó Jesús. En la única Iglesia de Cristo "hay poder" para perdonar pecados, para ofrecer la Eucaristía cada día, hay poder para bautizar a los niños. Sólo con Cristo en nuestro corazón podemos amar de verdad. Sólo con Jesús podemos vivir a lo grande en esta vida y en la otra... porque el cristianismo no es sólo una doctrina maravillosa, sino que es una vida, es una persona: Cristo. Él en persona es el camino y la verdad y la vida y el gozo y el amor y el poder. Si Cristo está en tu corazón tendrás todo el camino, y toda la verdad, y tendrás la vida misma de Jesús, y el gozo de Jesús, y podrás amar como Jesús, porque es Jesús quien ama en ti, y tendrás el mismo poder de Jesús, y andarás por la aguas, y multiplicarás los panes y los peces, y calmarás las tempestades, ¡y resucitarás a los muertos! Serás manso y humilde como Jesús, y tendrás el gozo de Jesús que nada ni nadie te podrá quitar, como nos dice en Romanos 8, ni la vida ni la muerte, ni las potestades, ni el presente, ni el futuro, ni las alturas, ni las profundidades... en todo serás vencedor en aquél que te amó (Romanos 8:28-39).
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