QUÉ ES EL AMOR

Hoy se habla tanto del amor que ya no se sabe ni qué es, hasta lo confundimos con el egoísmo, que es precisamente lo opuesto del amor. A veces decimos que queremos a la esposa porque nos cuida la casa, nos hace la comida, atiende a los hijos.... porque nos hace las cosas, y eso no es amar. Amar es dar, es darle yo a mi esposa mi dinero, mi comprensión, mi tiempo... es "darle." Cuando digo que la quiero porque me hace cosas a mí, eso es egoísmo, es que me hagan cosas a mí, que es precisamente lo contrario del amor.

En el idioma griego en que se escribieron los evangelios, se usaban tres palabras para decir amor:

    - "Eros", que implica placer... erotismo.
    - "Philos", es decir sentirse agradado y atraído con el arte o el saber... filosofía
    - Y "Ágape", que es compartir, dar a otro de lo que uno tiene. "Ágape" es la palabra que usaba el Señor cuando hablaba de amor... Así es que debíamos usar la palabra "dar" en vez de la palabra "amar" para que nos entendamos. Si yo digo que amo a mi esposa, pero no le doy mi cuerpo, mi dinero, mi tiempo, mi compasión... es mentira, no la amo. Y entonces no me debo de quejar de que el matrimonio ande mal, porque yo no estoy cumpliendo con mi misión de amar.

Dios nos ama, nos da cosas, nos da el cuerpo, el alma, las rosas, el aire, el sol... ¡Nos da! Jesús en el Calvario es la expresión más bella y real del amor, nos dio hasta su última gota de sangre. ¡Eso es amar! Es dar, dar, dar...

Con amor pasa al contrario que con el dinero. Mientras no del amor, no lo tengo. Por ejemplo, si le doy a alguien un dólar, me quedo sin él; pero mientras no le dé a otro mi sonrisa, yo no la tengo. Para que la tenga, la tengo que dar. Y lo mismo pasa con la fe. Mientras no la de a otro, no la tengo. Si la tengo, no tengo más remido que darla, como el carbón encendido que no puede menos de dar luz y calor, aunque no quiera. Lo mismo pasa con la comprensión, y la humildad, y la mansedumbre y el amor. Mientras no los dé, no los tengo... y el amor, mi hermano, cuanto más generosos, más grande y más hermoso.

En el Calvario, Jesús non enseñó con su propia vida el verdadero amor, nos enseñó con su propia carne lo que nos había enseñado antes con palabras en el Sermón de la Montaña: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian. Al que hiere en una mejilla, ofrécele la otra, y a quien te tome el manto no le impidas tomar la túnica. Da a todo el que te pida y no reclames de quien toma lo tuyo. Tratad a los hombres de la manera en que vosotros queréis ser tratados por ellos. Sed misericordiosos. No juzguéis, y no seréis juzgados. No condenéis, y no seréis condenados. Absolved, y seréis absueltos. Dad y se os dará. Una medida buena, apretada, colmada, rebosante, será derramada en vuestro regazo. La medida que con otros usareis, ésa se usará con vosotros (Lucas 6:27-38).

Caridad y Amor es amor a Dios y amor al prójimo, el primero y segundo mandamientos de Dios,  que son semejantes!, dice Jesús (Mateo 22:34-40, Marcos 12:13-34).

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