LAS TRANSFUSIONES DE SANGRE

La Biblia enseña que las transfusiones de sangre no están prohibidas, sino que está permitidas, y que es algo bueno que se debe hacer, es señal de amor.

Sólo los tres millones de Testigos de Jehová prohiben las transfusiones de sangre, los restantes dos mil millones de cristianos leen en la Biblia que están permitidas y que son algo bueno. Y los Testigos las prohiben, no porque lo lean en la Biblia, sino por la falsa enseñanza y lavado de cerebro que les han hecho sus "papitas": Russell, Rutherford, Knorr…

Cuando la Biblia prohibe "comer" sangre, está hablando de sangre de animales, porque en aquellos tiempos no comían carne de personas: Génesis 9:4, Levítico 7:26 y 17:10-16, Hechos 15:20 y 21:25. Por cierto que la Biblia siempre habla de "comer", no de transfusiones, no de "dar" y "recibir".

Sin embargo, cuando la Biblia habla de la sangre y vida humana dice que es bueno darla a otros por amor, que es una señal de amor. A continuación transcribo textualmente varias citas de la Biblia tan claras que no necesitan comentario.

En esto hemos conocido el amor, en que él dio su vida por nosotros, y nosotros debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos (1 Juan 3:16). En Levítico 17:14 nos dice que en la sangre está la vida, y aquí Juan nos dice que debemos dar la vida por los hermanos, comparando con lo que hizo Jesús con nosotros, que dio la sangre por nosotros, por amor… "la dio", no la "comimos", la entregó voluntariamente por amor.

Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos (Juan 15:13). Jesús nos dio toda su sangre, si tú tienes un amigo, le demostrarás tu amor si le das un poco de tu sangre; si no se la das, pudiendo, no le estás demostrando a tu amigo tu amor por él.

Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo que, si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su Sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitaré en el último dia. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre está en mi y yo en él (Juan 6:52-57). Aquí Jesús no está hablando de símbolos, ni de parábolas, y cuando Pablo interpreta estas mismas palabras de Jesús, nos dice: Quien come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor… pues el que come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condenación. Y por eso hay entre vosotros muchos flacos, débiles y dormidos (I Corintios 11:26-31).