Sinagoga Católica (en el Tercer Milenio) Convivencia Parroquial... Asamblea Parroquial... Comunidad Parroquial
En tiempos de Jesús existían el Templo y la Sinagoga. Las dos instituciones fueron bendecidas por Jesús con su presencia en ellas… y hoy, en la Iglesia de Cristo, las dos deben estar presentes. Pero, de alguna forma, muchos Protestantes se han quedado sin Templo, solo tienen Sinagoga, aunque le den otro nombre. Y muchos Católicos tienen Templo pero no Sinagoga. El Templo: Era la "Casa de Dios", representado en el Arca de la Alianza. Los judíos iban al Templo a adorar a Dios y ofrecerle sacrificios. El centro de cada ritual era un altar, un sacrificio y un sacerdote para ofrecerlo. La palabra Sinagoga: Significa "Salón de Reunión". Dios no estaba allí presente en el Arca, y los Judíos iban a la Sinagoga esencialmente para dos cosas: Es lo que siguen haciendo los judíos en las Sinagogas hoy, y muchos Protestantes en sus Servicios o Asambleas aunque no los llamen Sinagogas. El "centro" aquí es el "pueblo"… no hay altar, ni sacrificios, ni sacerdotes, solo rabís (maestros), o predicadores Protestantes. La palabra "sinagoga" es tan bíblica y judía como "templo", "sacerdote", "pascua", "eucaristía", "pentecostés"… y puede ayudar a que Judíos y Católicos se acerquen más. La Sinagoga Católica: Debe estar abierta a todos los miembros de la parroquia y comunidad, con el siguiente formato: 1- Una hora dedicada al estudio y discusión de las Sagradas Escrituras y Documentos Católicos. Se puede hacer de distintas formas, preferentemente en forma de "dinámica", donde muchos puedan participar en los diálogos, incluyendo también toda clase de oraciones. 2- Media hora para tratar problemas como trabajos, vivienda, familia, hijos, escuelas, inmigración. drogas, alcohol, vecindario, política, aborto, … o cualquier otro tema social. 3- Quince minutos para información de los distintas movimientos, sociedades o grupos de la Parroquia, y de los éxitos o dolores individuales de los parroquianos que deseen expresarlos. 4- Quince minutos sociales con bocadillos y bebidas, para compartir y convivir, hecho que se debe resaltar en cada sección, para que los parroquianos se conozcan y ayuden unos a otros.
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