Un Encuentro Con El Diablo Esta es una experiencia real que viví cuando estaba chico, nosotros vivamos en un pueblo del estado de Michoacán México, llamado Francisco Saravia apodado también como el Cerrito pelón cercas de la ciudad de Sahuayo, yo tenía alrededor de unos 11 años de edad teníamos una casa que en ese tiempo era una de las más alejadas recuerdo que para que la compañía de luz instalara la electricidad tuvo que correr un cable tan largo que casi tocaba en suelo, esa área era una de las que después se empezaría a poblar tanto que en estos días dicen que ya está todo fincado pues tengo unos 22 años que no voy al pueblo, la casa solo tenía dos cuartos grandísimos la puerta que daba a la calle la segunda puerta que comunicaba la primera recamara con la segunda y la tercer puerta que daba a un pequeño jardín, después seguía el comedor y la cocina recuerdo que teníamos un tipo de vidriera con la vajilla que según era para momentos especiales que nunca se usaba, y no por qué no tuviéramos momentos especiales sino porque mi mama la cuidaba demasiado, bueno recuerdo que todas las noches a la misma hora cundo ya todos estábamos acostados yo dormía en la segunda recamara que compartía con mis hermanos pero la cabecera de mi cama daba para el jardín y posteriormente a la cocina , todas la noches se escuchaba cuando alguien movía todo en el comedor se escuchaba cuando se caían tazas platos cubiertos bastaste ruidos de primero si me asustaba demasiado después me acostumbre a los ruidos, en ese tiempo mi padre trabajaba un taxi de la Ciudad de Jiquilpan Michoacán solía regresar a casa un poco tarde mi madre siempre lo esperaba para darle de cenar, Ese día mi padre regreso a casa como a las dos de la mañana, la tercera puerta de la casa era de metal pero tenias dos ventanas arriba pequeñas, cuando mi padre entra a la casa le pregunta a mi madre ¿ olvidaste apagar la luz de la cocina? a lo cual mi madre le contesta no yo personalmente apague la luz , dice mi padre pues está encendida pero no te preocupes vamos para que me cenemos, bueno paso unos cuarenta minutos mi padre termino de cenar se regresaron a dentro de la casa, en los pueblos las puertas quedan un poco despegadas del suelo por lo que hay que ponerles algún trapo para que no se meta alguna Araña o alacrán, cuando mi madre se dispone a tapar la puerta le comenta a mi padre la luz está encendida de nuevo, a lo cual mi padre sorprendido, creo que alguien esta queriéndonos jugar una broma pero a estas horas de la madrugada pero yo les voy a jugar otra, saca una arma calibre 38 se sale de la casa por la puerta de la calle se brinca la pared del otro lado del jardín, porque la casa si la vieras de frente solo alado izquierdo tenia pared para dividir el terreno de la casa, alado derecho no tenía ninguna pared solo entre la cocina y la casa alado derecho había una pared con una puerta donde mi madre tenía un especie de lavadero con una pila de agua para lavar la ropa, todo lo demás era solo terrenos solos sin casas, había barias construcciones que se estaban llevando a cabo en el área, bueno mi padre brinco la pared que de hecho no era muy alta, pasa por el jardín y entra a la cocina revisa todo no encuentra nada y se queda pensando, apaga la luz sale del comedor abre la puerta que da hacia el lavadero, ese noche era de luna llena se podía ver bastante claro mi padre se para en frente de la puerta se pone las manos en la cintura, un poco intrigado no sabía que pensar no tenía una explicación , no tardo mucho tiempo cuando de pronto sale detrás de él casi moviéndolo hacia un lado, un perro negro grande mi padre se sorprende pues pensó rápidamente de donde salió este perro si no había nada de tras él había revisado todo, el perro camino unos cuantos pasos o metros mi padre por un momento pensó en dispararle pero el perro estaba tan bonito que pensó quizás es de alguien, se dijo a si mismo solo disparare hacia el viento para asustarle, cualquier parró al escuchar disparos cerca corre o tiene una reacción de algo, pero de pronto el perro a unos cuantos metros de mi padre se detuvo voltio hacia él y clavo su mirada en el, fue cuando mi padre sintió un escalofrió en todo su cuerpo y un viento frio de la nada apareció el perro sigue caminando se para sobre un montón de arena de una construcción a escasos cincuenta metro volvió a mirar a mi padre fue cuando mi padre levanto el arma nuevamente y apunto a pegar en esta ocasión, mi padre tenía puntería pasábamos mucho tiempo practicando tiro al blanco habría sido imposible que fallara a esa distancia, dice que levanto arena en los tres disparos y en el cuarto quinto y sexto disparo el sintió que le pego, cuando tu estas a acostumbrado a disparar puedes sentir cuando impactas en el blanco es como una chispa de un tac que sientes en la mano, pero que hiso el perro ni se movió mi padre estaba acostumbrado a pegarle a botellas vacías a más distancia de la que estaba el perro con más razón le atinaría a un perro del tamaño de un sanbernardo, de pronto el perro desapareció en la nada el viento soplo con más fuerza y un olor azufre dejo en el aire mi padre sintió que era el mismo Diablo y corrió Asia la casa yo me levante asustado pues los disparos me despertaron pero mi madre trato de tranquilizarnos a mí y a mis hermanos fue cuando mi padre entro muy pálido, sin color temblando de nervios nos conto la terrible experticia que había vivió. Mi padre me ha platicado barias experiencias que él ha vivido en su vida, las que contare más adelante esta es una experiencia verídica no es mentira fue real. JSilva
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